Cómo entrenan los jugadores profesionales de eSports
El entrenamiento de los jugadores profesionales de eSports ha dejado de ser una actividad improvisada para convertirse en un proceso altamente disciplinado. Hoy en día, la competencia profesional en videojuegos es una actividad de alto rendimiento que exige hábitos y cuidados similares a los de cualquier deporte. Detrás de cada equipo profesional hay organizaciones que brindan infraestructura y un cuerpo técnico dedicado, similar a lo que sucede en deportes como el fútbol o el baloncesto. Los jugadores profesionales ya no solo perfeccionan sus reflejos y tácticas en el juego, sino que incorporan rutinas integrales de entrenamiento, autocuidado físico y preparación mental para sostener un desempeño óptimo a lo largo de temporadas exigentes.
Este fenómeno es global. Desde potencias de Europa, Norteamérica y Asia hasta Latinoamérica, donde equipos como la escuadra chilena Furious Gaming han demostrado que con dedicación y trabajo estructurado se puede competir al más alto nivel internacional. En conjunto, la evolución de los eSports demuestra que formar a un gamer profesional implica mucho más que jugar. Implica entrenar como atleta, con métodos científicos y un enfoque integral que abarca todos los aspectos de su rendimiento.
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Rutinas estructuradas de entrenamiento
Lejos quedaron los días en que “entrenar” para un torneo significaba jugar sin orden durante horas. En la actualidad, los jugadores profesionales siguen rutinas metódicas diseñadas por sus clubes. Por lo general, mantienen horarios fijos de entrenamiento similares a los de un trabajo profesional convencional. Por ejemplo, es común que las jornadas empiecen a media mañana, dedicando las primeras horas a prácticas individuales enfocadas en habilidades técnicas específicas. Durante estas sesiones matutinas, cada jugador trabaja en su rol o mejora mecánicas puntuales (puntería, combos, tácticas individuales), a menudo con la supervisión cercana de un entrenador e incluso de un psicólogo deportivo.
Después de un descanso para comer y desconectar, por la tarde suelen tener entrenamientos grupales o scrims, que son partidas de práctica contra otros equipos profesionales de su nivel. En estas scrims el equipo prueba jugadas colectivas, afina la comunicación en partidas simuladas y entrena la coordinación bajo condiciones de torneo. La duración y número de sesiones diarias varía según la época de la temporada. Muchos equipos entrenan hasta entrada la tarde o noche, sumando por lo menos entre 6 y 8 horas efectivas de juego al día.
Centros de entrenamiento de los clubes profesionales
Un buen puñado de clubes han apostado fuerte instalando centros de entrenamiento donde sus jugadores no solo entrenan juntos, sino que a veces también conviven. En estos espacios se turnan las actividades. Análisis de repeticiones de partidas (viendo grabaciones de partidas para buscar errores y oportunidades), reuniones tácticas en grupo y, claro, las horas de juego coordinado.
Los fines de semana o días previos a competiciones importantes suelen dedicarse a torneos de práctica o a campamentos intensivos, es decir, jornada maratoniana de juego y estudio de rivales. El trabajo es intenso. Furious Gaming, por ejemplo, contó que su equipo enmarca algunos periodos hasta tres sesiones de scrims al día, además de análisis grupales y objetivos diarios de rendimiento. Esta rutina de practicar varias veces al día con objetivos claros deja claro el compromiso que hay que tener dentro. Sin embargo, los equipos saben lo importante que es juntar intensidad con efectividad. Normalmente, entre sesión y sesión suelen hacer un descanso corto para no saturar a los jugadores y así entrenar con la máxima calidad.
Apoyo técnico de los jugadores profesionales
Así como en los deportes tradicionales, los clubes de eSports disponen de entrenadores principales, analistas, team manager y, en muchos casos, psicólogos y otros expertos en rendimiento. El entrenador es la pieza central del staff técnico. El rol del entrenador va mucho más allá de elegir alineaciones o dar indicaciones durante la partida. El entrenador planifica y dirige el entrenamiento técnico del equipo.
Esto pasa por el análisis detallado de las partidas para corregir errores, la elaboración de estrategias específicas contra rivales, la organización de las sesiones de entrenamiento diarias. En las grandes organizaciones, hay incluso más de un entrenador. Pueden haber entrenadores asistentes, o analistas dedicados exclusivamente a la recogida de datos y estadísticas de juego, cuyo trabajo es desmenuzar el rendimiento propio y de los rivales para encontrar ventajas competitivas. Así, por ejemplo, en un mundial de PUBG Mobile, Furious Gaming viajó con un cuerpo técnico completo con entrenador, analista, manager, asistentes, lo que deja claro que incluso los equipos latinoamericanos ya cuentan con una estructura profesionalizada.
Resiliencia mental y nutrición de los jugadores profesionales
Muchos clubes cuentan con psicólogos deportivos o entrenadores de rendimiento en su plantilla. Estos profesionales trabajan codo con codo con los jugadores para reforzar su resiliencia mental, ayudarles a lidiar con el estrés de la competición, inculcarles hábitos psicológicos saludables. En los clubes de élite, la ayuda psicológica puede estar disponible para los jugadores prácticamente 24 horas, lo que da idea de la importancia que tiene el bienestar emocional en este entorno.
Junto al psicólogo, algunos equipos incorporan a su cuerpo técnico a un nutricionista o a un preparador físico especializado en eSports, partiendo de la idea de que un jugador rinde al máximo si se le cuida de manera integral. Entrenadores, analistas, psicólogos, preparadores forman un equipo técnico que tiene como objetivo sacar el máximo partido a cada jugador y al equipo. Se encargan de que los jugadores tengan la mejor técnica, la mejor estrategia, la mejor comunicación, la mejor motivación, la mejor salud física y mental.
Más allá del juego: medios, fans y entretenimiento en eSports
Hoy, los grandes torneos son ya eventos mediáticos de alcance mundial y también espectáculos para los aficionados que se conectan en streaming para ver a sus ídolos jugar. Los profesionales, además de entrenar, suelen tener obligaciones con patrocinadores y apariciones en medios o transmisiones en vivo. De esta forma conectan con la comunidad, lo que añade otra dimensión a su rutina. Deben saber manejar la atención pública y las expectativas de miles de seguidores.
Los grandes torneos son transmitidos por plataformas de streaming y canales de televisión. Más de 200 millones de personas vieron la final del campeonato mundial de League of Legends. Esta cifra superó incluso la audiencia de la última Super Bowl (103 millones). Los estadios se llenan en eventos presenciales, las transmisiones en vivo de competencias alcanzan cifras récord y los jugadores profesionales se han convertido en celebridades en la comunidad gamer. Los fans no solo alientan a sus equipos favoritos en redes sociales, también consumen contenidos, entrevistas y adquieren merchandising relacionado. La prensa especializada cubre cada movimiento, desde fichajes hasta análisis postpartido, y medios tradicionales empiezan a dar espacio a los eSports en sus secciones deportivas.
En paralelo, el entretenimiento digital ha encontrado un nuevo nicho en los eSports, influyendo en la escena profesional. Tal como ocurre con el fútbol o baloncesto, hoy es posible jugar en línea por partidas de League of Legends, Dota 2 o Counter-Strike. Por ejemplo, en el sitio Bonos Analyzer existe una sección completa dedicada a las casas de apuestas en Perú, donde se recopilan y comparan decenas de operadores verificados que aceptan distintos tipos de apuestas, incluidas las de eSports.
Preparación de los jugadores profesionales fuera del juego
La nutrición y el descanso son otros pilares fundamentales en la vida del jugador profesional. Algunos equipos proporcionan planes de alimentación personalizados o tienen cocineros que preparan menús balanceados en los centros de entrenamiento. Junto con la alimentación, se recalca la importancia de un sueño adecuado y descanso activo. Dormir las horas necesarias en un horario regular ayuda a consolidar la memoria y la velocidad de reacción. Esto es crítico cuando milésimas de segundo pueden definir una jugada. Los clubes profesionales suelen fijar toques de queda o al menos fomentar que sus jugadores descansen lo suficiente. Así, evitan sesiones maratónicas nocturnas que alteren el ciclo de sueño.
También se promueven actividades de desconexión mental. Desde salir un rato a caminar, practicar alguna afición relajante, hasta simplemente compartir tiempo en grupo fuera de la pantalla para despejar la mente. Todos estos cuidados fuera del juego tienen un objetivo claro: prolongar la carrera y maximizar el rendimiento de los e-deportistas.
La forma en que entrenan los jugadores profesionales de eSports ha evolucionado vertiginosamente en la última década, pasando de ser una práctica casera desorganizada a un sistema de alto rendimiento equiparable al de los deportes consagrados. Hoy vemos jugadores profesionales de eSports que siguen horarios estrictos, dirigidos por entrenadores expertos y apoyados por todo un equipo de especialistas. La profesionalización del entrenamiento ha traído consigo instalaciones dedicadas, metodologías científicas y una comprensión profunda de que el éxito competitivo depende tanto de la destreza dentro del juego como de los hábitos fuera de él. Los eSports se han consolidado como una disciplina profesional completa. Sus jugadores se preparan con la misma seriedad y dedicación que atletas olímpicos, combinando estrategia, mecánica, mente y cuerpo.
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